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Merly Beltrán, directora de Tu Cultura“Ningún hombre con prisa puede considerarse civilizado y aunque la prisa es parte de la vida, también es la posibilidad de desconectarnos un poco del mundo, redescubrir pequeños placeres en el amor, la amistad, los libros, los oficios, la cocina, la naturaleza, la palabra o niñez, la esencia de las cosas, hallar gozo en lo simple, alejarnos de los afanes del trabajo y día a día, maravillarnos con la sencillez de la vida, con el vuelo de un ave o con el espectáculo que ofrece una gaviota así es la vida”.
(Will Durant, filósofo norteamericano).

Gracias a Tu Cultura, empresa que administro, por medio de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación (OEI), tuve la inigualable oportunidad de vivir un mes en Cuba. La experiencia fue un sueño hecho realidad. Y es que pude haber escogido cualquier país de Iberoamérica, España si hubiese querido, pero cuando me gané la beca de intercambio educativo y cultural no me demoré mucho en elegir a Cuba.

Fue un verdadero reencuentro por mi historial, por todo el trabajo que adelanto de rutas culturales para el desarrollo de turismo cultural para Cartagena. Y qué mejor que aprender de un país cuya principal ciudad es física y humanamente similar a ‘la Heroica’.

Ahora me encuentro trabajando en informe a estas organizaciones que me apoyaron para empezar a poner en práctica todo el conocimiento adquirido.

Desde que llegué no dejo de hablar del ‘Planeta Cuba’, porque una vez que arribé a La Habana, un amigo cubano que me recibió lo primero que me dijo fue: “¡Bienvenida al Planeta Cuba!”. No lo entendí hasta que vi la iluminación de las calles, los carros antiguos, los grandes edificios sin pintar, muy cerca de lugares tan modernos como Miramar y Vedado. Ahí entendí por qué Cuba parece de un mundo diferente.

Cuba es un planeta, sí, pero la gente allá siempre está unida y feliz, pese a que la mayoría no tienen ni un centavo en el bolsillo. La buena gente cubana, tan parecida a la cartagenera, le sonríe tanto a la vida como si las preocupaciones representaran perder el tiempo.

Me sorprendió y me hizo sonrojar muchos el hecho de que hombres y mujeres admiraran “mi belleza”, pese a que las cubanas son muy parecidas a mí. Pero para ellos yo “era una mulata con rasgos indígenas”.

Fue mi enriquecedor conversar con ellos. Hablar de emprendimiento en un país de que todo gira en torno al Estado, era como hablarles en inglés, pero me entendían. La mayoría son muy inteligentes y bastantes capacitados para realizar sus diversas actividades. Desde un taxista hasta un académico, manejan un vocabulario excepcional, lo que habla de un país que se enfocó en desarrollar sosteniblemente la educación pública.

Tratando de comprender, analizar y reflexionar sobre el ‘Planeta Cuba’, busqué una respuesta con la gente que hasta ahora no hallé. Ni los más estudiosos pudieron responderme por qué las personas, siento tan brillantes, viven en un estado de confort que contradicen los sueños y proyectos que me expresaban. No quiero ahondar más en este complejo tema sociocultural. Sólo quiero terminar invitándolos a conocer este mundo tan especial y maravilloso. Aunque sí les digo que deben percatarse de llevar euros. No se les ocurra ir a Cuba con dólares.

http://tucultura.weebly.com

Lo que significa conocer el Planeta Cuba

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