Opinión - Bloggeros

carmenNadie puede poner en duda lo que el barrio Getsemaní y sus raizales han sido para la historia de esta ciudad. Getsemaní es hoy quizás uno de los bastiones que mejor representan lo que era el estilo de vida de los criollos en la época de las gestas de Independencia. Pero así como nos sentimos orgullosos de su riqueza social e histórica, también no deja de inquietarnos que hoy muchas de las familias que allí habitan, herederos de toda una vida de lucha por preservar las prácticas sociales alrededor de un barrio único, estén abocados al desplazamiento forzoso porque no tienen posibilidades de alcanzar o sostener el estándar que hoy imponen los foráneos, que enamorados de esta zona, han comprado y remodelado el barrio dando paso a un sector casi exclusivo con hoteles boutiques y lujosas residencias privadas.

Nadie dudaría de  lo significativo que esto ha sido o puede ser para la economía e imagen internacional de la ciudad, pero los nativos de este emblemático barrio, a las puertas del Bicentenario, parecieran no tener alternativas de solución ante el hecho cumplido del cobro coactivo del Predial y demás.

Conversando con un amigo sobre estas preocupaciones, él me cuenta como testigo de excepción que el barrio Barceloneta en Barcelona a principios de los años 80, junto con los barrios Judío y el Barrio viejo, eran los peores sitios de la ciudad, que siendo barrios emblemáticos se vieron en una situación delicada cuando la ciudad fue elegida sede de los Juegos Olímpicos, así que movidos por la urgente necesidad de embellecer la ciudad, mediante un proceso democrático/impulsado por la izquierda Catalana. Esa decisión estuvo ante todo definida por esa necesidad para las Olimpiadas y se acordaron precios con los habitantes y se acordaron incluso posibilidades de préstamos.

Sin embargo, ¿de dónde iban a sacar plata para pagar préstamos? La gente vendió por el precio que se fijó, no se podría decir si bien o mal, pero les pagaron lo que valían sus casas en ese momento. Vendieron porque la gran mayoría de las personas no tenían dinero para hacer las remodelaciones según los parámetros exigidos en ese momento histórico para la ciudad. Las casas viejas fueron rediseñadas por dentro y las piezas de los inquilinatos se convirtieron en "lofts" o aparta estudios y se convirtió en la zona chic de Barcelona.

Dice mi amigo: "No se si esto se pueda equiparar con lo que ocurre en Getsemaní, lo que sí sé a ciencia cierta es que en el caso de Barceloneta, el desarrollo económico y las necesidades de la industria del turismo hicieron que los habitantes originales no pudieran seguir viviendo allá".

Finalmente todo esto también nos lleva a pensar en que el peso de esta problemática no radica en que haya o no haya gente enriqueciéndose por mera codicia, lo que nos debe preocupar y ocupar es que nuestra estructura social promueve la discriminación de manera soterrada y les quita a los más desprotegidos lo poco que puedan tener. Para que esto sea posible si se compran conciencias y se cometen toda suerte de delitos.

Pensando en Getsemaní, y al escuchar la reflexión de amigo, me pregunto y pregunto buscando respuestas:

¿Ya no hay nada que hacer? Se oyen propuestas.

 

 

 


Getsemaní en el año del Bicentenario de la Independencia

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