Apocalipsis es una palabra a la que todos le tememos pero que en estos tiempos parece estar muy vigente, como consecuencia de que la madre naturaleza nos dice todos los días que hemos abusado de manera inclemente de ella y los efectos están cambiando radicalmente el mundo que hemos conocido en libros de geografía. El fenómeno del cambio climático tiene al borde del colapso nuestro planeta y si no hacemos algo pronto todos y todas independientemente de lo que somos o hacemos desde nuestros propios espacios, perderemos la batalla contra una naturaleza que ya grita ¡No más!
Para el día sábado 26 de marzo se había lanzado 'La Hora del Planeta, una campaña mundial de sensibilización acerca de cómo el mal uso de las energías fósiles está asfixiando a nuestro planeta y la conciencia que debemos tomar sobre las implicaciones que eso tiene en el clima de la Tierra.
La tarea era sencilla: por una hora todos en nuestras casas apagaríamos luces y aparatos eléctricos para dar un respiro a La Tierra. Pero no sólo debíamos hacerlo nosotros los de a pie, también se suponía que era un compromiso de gobernantes y empresarios, es decir: todos por una misma causa.Pero la tarea nos quedó grande ya que en Cartagena no hubo ni de lo uno ni de lo otro, lo cual es no solo decepcionante sino vergonzante porque somos una ciudad costera, porque somos una ciudad con un importante parque industrial, porque nuestro basurero es un mal ejemplo de cómo disponer finalmente desechos, porque los cuerpos de agua internos de la ciudad acusan niveles extraordinarios de contaminación.
¿Por qué no se apagaron las iluminaciones de los monumentos más emblemáticos de la ciudad?
Los gobernantes locales no deberían callar como lo hacen y tiene que sumarse todos los días del año a promover campañas en pro de sensibilizar, mejorar y en consecuencia ir ganando mejores prácticas de cuidado del medio ambiente. No solo sería una muestra de corresponsabilidad social y política sino de compromiso con una apuesta mundial.
Seguimos en deuda con nuestra ciudad en estos temas que para muchos pueden resultar insulsos, pero de gota en gota se llena el cántaro y Cartagena tiene el Apocalipsis ambiental respirándole en la nuca.
Es hora de ser más coherentes entre lo que se dice y se hace. El ejemplo es el que educa y eso deben tenerlo en cuenta quienes administran Cartagena. El futuro no nos pertenece, ese lo construimos día a día con nuestra acciones. ¿Qué futuro nos espera? Amanecerá y veremos.
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