Muchos de los viajeros que recorren el mundo buscan playa, sol, rumba, buenos hoteles y buenos restaurantes, pero cada vez más quieren visitar ciudades que les ofrezcan algo más. Buscan no sólo conocer, sino aprender. Saben que el conocimiento, es un bien que no se les desvanecerá con el bronceado y que permanecerá con ellos para siempre. Además, son conscientes de que es el único bien adquirido que nadie les podrá usurpar.